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De la depresión a la plenitud

By 15 julio, 2015Artículos

Siempre me he preguntado: si yo no me quiero, ni me aprecio, ni veo nada bueno conmigo ¿cómo puedo querer o apreciar a otros?  Aprendí, como todos, que teníamos que amar al prójimo como a nosotros mismos, y a pesar de mis esfuerzos, nunca lo lograba. Y descubrí que, en la base de todas mis  adicciones, sufrimientos y dramas, estaba eso: que yo no sabía quererme ni apreciarme ni un poco siquiera.

Y cuando digo que esta falta de amor a uno mismo es la base de las adicciones, es que está en el fondo de todos los hábitos auto-destructivos, de las depresiones y las demás formas de demostrarnos que hay algo, con nosotros mismos, que está mal.

Hemos aprendido muchas cosas en la vida: aprendimos a realizar tareas, a representar roles, a cumplir las expectativas que la sociedad tiene sobre nosotros, a ejercer una profesión o un oficio, a competir en el mundo, aprendimos las reglas del juego.  Pero estas reglas van cambiando, y nosotros tratamos de seguirlas, aunque  quedemos exhaustos en el intento.  Lo que la mayoría de nosotros nunca aprendió es a quererse, a apreciarse, a ser incondicional con uno mismo frente a toda situación.

Siempre esperamos que el amor  y la incondicionalidad vengan de afuera: de la familia, de la pareja, de los amigos, de los mentores, de la iglesia, de instituciones caritativas, etc. Pero, ¿y nosotros? Muchas veces somos nuestro peor enemigo.

Es muy importante que aprendamos  a querernos primero. Luego podremos amar a los demás en forma incondicional. Pero muy  a menudo nos perdemos en querer a los otros: en demostrar cuánto queremos dando tanto, que nos abandonamos en el camino, pues en realidad lo estamos haciendo desde un lugar de querer recibir algo a cambio. Es decir, no es incondicional.

Entonces, tenemos que encontrar un balance entre lo que hacemos y lo que  sentimos. Yo sé que a muchos nos enseñaron que quererse a uno mismo es ser egoísta, pero eso no es más que una idea, una creencia que nos aleja de nuestro centro interno, que nos impide decirnos “sí”, y  nos lleva a sentir que valemos tan poco que nos tiene mendigando un poquito de cariño, o nos lleva a anestesiarnos con tanta sustancia para no sentir.

Imagina que tal vez es esa inseguridad que sientes fuera la que te impulsa a consumir drogas o alcohol, prefiriendo autodestruirte para no sentir el miedo o la inseguridad, aunque sea en el momento que estás socializando.  O el comer en exceso  para no sentirte fuera de lugar.  O si no tienes una adicción de consumo, tal vez caes en la depresión que te impide moverte, por mencionar alguna de las variantes.  ¡Hay  tantas cosas diferentes que pueden suceder!

Pero sea lo que sea que utilices para escaparte de lo que sientes, es tiempo de  encontrar ese amor internamente, y luego estaremos siempre conectados con una fuente inacabable de amor incondicional, para dar y compartir sin límites, sin necesidad de esperar recibir.  Uno ya sabe por dónde lleva el camino de la autodestrucción, entonces, te invito a encontrar ese cambio adentro.

Tal vez te preguntas : ¿Cómo aprendo a quererme? ¿Qué hago?
Y te voy a responder qué no hacer:
– Cuando observes que la atención se va a todo lo externo y que empiezas a acelerarte, ansiosa, asustada, ahí para. Puedes ir  hacia adentro y puedes sentir tu corazón.
– Cuando veas que tu cabeza empieza a pasarse las películas de lo que dijiste, o hiciste, o no hiciste, o habría, o tendría …. PARA ALLI….. y lo mismo.

El tema es no perderte en lo que estás haciendo o lo que tu cabeza te está diciendo: tu verdad es mucho más profunda y está dentro tuyo.

Hay que empezar a ejercitar ese músculo de la  atención interna, y de ese modo lo comienzas a sentir.

Estamos acostumbrados a escuchar lo que la mente dice todo el tiempo, como si esa fuera nuestra brújula, y la seguimos. Siempre está llevándonos del pasado al futuro, recordando algún evento desafortunado, con temor, e intentando prevenir que aquello vuelva a suceder.  Y nuestra atención va en esa dirección. Tenemos que encontrar un punto medio donde estemos presentes, en el momento presente, y actuemos desde un sentir claro que nos lleve a enfocarnos y utilizar, así, todo el potencial disponible.

Vivir en el momento no significa que no planifiquemos nuestras vidas. Simplemente significa soltar las inquietudes y preocupaciones que nos impiden abrir nuestras alas y descubrir la libertad del vuelo.

Cuanto más nos enfoquemos en estar en el momento presente, más podremos sacudir las bases de nuestros miedos subconscientes. Luego, todo el edificio de la auto-desconfianza y separación se desarmará, y en su lugar se enarbolará una estructura de fluidez, confianza, dicha, amor y paz. Abracemos el momento presente, y entonces ya no nos reprimiremos por los límites de nuestro pasado, y nada nos detendrá para alcanzar nuestros sueños.

Y si en este momento la soledad es tu compañera, puedes descubrir en esa relación a tu mejor amiga. Sé que tal vez esta idea es inconcebible, pero si estás sintiendo ese  vacío, cualquiera que sea la causa, cuando el sentimiento de soledad aprieta el corazón, cierra la garganta, y nos hace meternos para adentro y vivir en pánico y angustia,  nos sentimos víctimas del desamor. Y muchas veces este sentir lo tenemos a pesar de estar rodeados de personas, pues nuestros viejos dolores, nuestras protecciones para no sufrir y tantas cosas más, nos hacen impermeables a compartir los afectos.

De este modo no recibimos, no podemos detectar lo que viene hacia nosotros, lo que nos quieren dar, pues ese sentir cierra las puertas.

El estar en conciencia jamás nos permite sentirnos solos.  Puedes observar a un niño y ver que juega solo, imaginando cosas, sintiéndose completo dentro de si en cada momento.  NO piensa: “sería más feliz si tuviera más amigos”,ellos no piensan así, solo crean su propia entretención.

Todo aquello que necesitas está dentro tuyo. El estar enfocado en el amor conciencia es estar conectado con la fuente misma del amor, de la inspiración, de la intuición, de una vida plena, en paz, en alegría y sobre todo, en amor.  Y una vida en amor es una vida libre de miedos, libre de la esclavitud de las adicciones y la depresión.  La vida en amor es un SI en plenitud y libertad, y esta experiencia comienza con pequeños cambios de enfoque, momento a momento, en el SI, en apreciar.

ISHA, autora de “¿POR QUÉ CAMINAR SI PUEDES VOLAR?” de Editorial Santillana y de la película del mismo nombre, donde enseña su sistema y muestra el corazón más maravilloso del Uruguay, comparte estas columnas basadas en charlas compartidas en el Centro La I de Costa Azul, Canelones en diversos eventos internacionales que allí se organizan.  

Más en www.isha.cominfo@isha.com o (598) 4373 6994

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