Hay personas que se pierden completamente en sus relaciones y solo tienen ojos para su pareja. No se aman a sí mismos,  no hablan su verdad, transigen para no molestar a la pareja, hacen lo que el otro quiere y no lo que ellos quieren y, haciendo eso, pierden todo su poder. ¿Sirve esto? No, no les sirve de nada para su crecimiento. En cambio crecer con otra persona en una relación, juntos como individuos, es algo muy mágico.

Para poder encontrar amor en otro, recuerda que debes tener primero esa experiencia dentro de ti mismo, porque tu pareja es tu espejo. Si hay carencia de amor en tu interior, esto es lo que te será reflejado.

Frecuentemente en las relaciones, una persona está más interesada que la otra. Algunas veces a la larga  esto varía y se intercambian los roles. Esto sucede porque, en la mayoría de las relaciones, buscamos que nuestra pareja llene el vacío dentro de nosotros, y espejamos esa necesidad nuestra en el otro. Al principio, uno de los dos puede aparentar estar muy seguro y el otro, muy necesitado y dependiente; pero esto puede cambiar según las circunstancias.

Tú puedes crecer en una relación, pero solamente cuando estás atento para no perderte a ti mismo. Entonces, puedes tener una hermosa asociación basada en la madurez y el amor- conciencia, apoyándose uno al otro en su grandeza. El verdadero amor en su forma más pura es incondicional. Eso es amor real. Viene desde dentro y se mueve hacia afuera. El verdadero amor da, sin necesitar y sin transigir. Este amor verdadero viene desde un lugar de inocencia. Es amor consciente, y está completo dentro de sí mismo.

La relación ideal es como una crisálida, nutriendo el crecimiento de cada individuo para que así ambos puedan alcanzar la perfección de su propia brillantez, encontrar sus alas y desplegar sus colores verdaderos. Luego ambos reflejarán más crecimiento y perfección el uno al otro. Cuando se sostienen así en su crecimiento, no pueden perder nada que sea real. Puede que soporten momentos difíciles juntos. Las estaciones pueden cambiar, puede haber inviernos rigurosos y primaveras abundantes, pero el cambio de estaciones solo les trae madurez. La pareja se apoya uno al otro a través de esto, y luego todo lo que permanece es el amor.

Cuando somos plenamente conscientes, somos nuestra propia pareja perfecta. Cuando estamos tan anclados adentro, muy profundo en el amor incondicional, podemos estar con otra persona, pero ya no como una necesidad. En ese caso, el amor está enfocado en más crecimiento, en ser más y más amor. Ya no se trata de completarnos con la otra persona, porque ambos estamos completos dentro de nosotros mismos.

Cuando un niño hace un nuevo amigo no le dice: “Ahora, ¿me prometes que serás mi amigo por siempre?” No, sólo disfruta del momento. Vive inocentemente. Juega inocentemente. No tiene una lista de expectativas y requerimientos. Él sólo tiene inocentemente un amigo que llegó a su corazón y lo iluminó. Ellos han encontrado alegría juntos y juegan juntos.

Articulo original tomado de Estrella Valpo