La naturaleza de la conciencia es la dicha. La vida tendría que ser una pasión, tendría que ser una dicha. ¿Y por qué no lo es? Posiblemente en muchos aspectos de tu vida has estado abandonándote, no has estado hablando tu verdad, has estado transigiendo, entonces has perdido tu dicha. ¿Qué es lo primero que deberías hacer? Soltar el resentimiento, las desilusiones, y cultivar la conciencia.

Una vez que comienzas a cultivarla, comienzas a vivir en el presente. Si te fijas, los niños viven en dicha, viven en el momento presente, expresan sus emociones y luego vuelven a la dicha, a la conciencia, que es nuestra naturaleza. La razón por la que los adultos no la experimentamos es porque vivimos en nuestra cabeza, siempre preocupándonos por lo que otros piensan, sin exponer nuestras emociones, sin ser vulnerables, siempre calculándolo todo. Y creemos que nuestros pensamientos son verdad, sobre todo los basados en miedo. Qué locura, ¿verdad? ¿Por qué hacemos eso? Porque estamos entrenados para enfocarnos en lo que está mal.

Nos encanta la intensidad y creemos que es lo que merecemos, que el amor hay que sufrirlo y hay que pelear por él: hemos aprendido que “ése es el amor verdadero”. ¡Nos gusta sufrir! ¡Es tan intenso! Nos gusta la adrenalina. Todo puede estar yendo perfecto ¿y que hacemos? ¡Lo saboteamos!:“Ah… nos iba tan bien!”, y después… ¡bam!:“ ¡Sabía que iba a suceder, cada vez que algo va bien, sucede lo mismo!” ¿Por qué creamos esto? Porque nos gusta, y tenemos que ver eso: nos encanta odiar, nos encanta sentirnos víctimas, nos encanta sufrir.

Y siempre andamos buscando distracción, porque le huimos al silencio. El silencio es hermoso, completo, rico y abundante, es como un baño calientito que te relaja. Pero usualmente tenemos tanto estrés que no hay silencio, estamos siempre tratando de escapar de eso. Entonces cuando lo encuentres, solo sigue eligiéndolo. Elige tu conciencia.

Cuando retornamos a un lugar de conciencia comenzamos a ser como niños en cada momento, expresamos, hablamos la verdad, vivimos en el presente y comenzamos a encontrar la dicha en esa inocencia, en el ser. ¿Y cómo podemos retornar a eso? Tenemos que remover lo que no es real y encontrar ese lugar de seguridad interna. Y una vez que la tenemos, que confiamos completamente, que comenzamos a vivir en el momento, comenzamos a experimentar la dicha. Porque la vida cambia, la ventana va cambiando, la percepción va cambiando y tenemos una visión clara de la belleza, en lugar de enfocarnos en aquello que está mal, con el ojo de la crítica. Comenzamos a ver el amor y la belleza en todo.

La humanidad está despertando en conciencia y está yendo muy rápido y lo único que frena este despertar es el miedo. El miedo y el sufrimiento. Y también eso es parte de la conciencia, porque cuando atravesamos el miedo y el sufrimiento, la conciencia se eleva. Pero el nivel de conciencia en el mundo está cambiando muy rápidamente, está evolucionando. Ustedes piensan que no, pero sí. ¡Seamos parte de este despertar de la conciencia!

Articulo original tomado de Estrella Valpo

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¡La vida es una dicha!
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¡La vida es una dicha!
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La naturaleza de la conciencia es la dicha. La vida tendría que ser una pasión, tendría que ser una dicha. ¿Y por qué no lo es?.
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