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Viviendo en el Momento Presente

By 26 octubre, 2015Cursos

Todos lo hemos escuchado, pero ¿cuán a menudo lo hacemos realmente? El estar presentes en el momento es fundamental si deseamos evolucionar como seres humanos, pues el momento presente es el único lugar donde podemos realmente conectarnos con nosotros mismos, con la experiencia interior de paz y plenitud que yo llamo “amor-conciencia”. El amor-conciencia es lo más natural del mundo. Es el amor incondicional que yace dentro de todos los seres, una experiencia que se mantiene y se expande cuando nos sumergimos en lo profundo de nosotros mismos. No es una experiencia extraña o etérea, sino algo muy concreto y natural; probablemente ya lo has experimentado en momentos de tu vida: tal vez mientras compartías con un bebé, o expresando tu creatividad, o contemplando un atardecer, o meditando.

El amor-conciencia vive en el momento presente, así que ya es hora que dejes de vagar en el pasado y en el futuro – que ya han tenido bastante de tu tiempo, ¿verdad? Es hora de darle al aquí y al ahora – al presente, donde la vida realmente está sucediendo – un poco de la atención que se merece.

Todos sabemos que necesitamos estar presentes, pero ¿cómo? A veces recordamos estar completamente presentes, pero las preocupaciones, los arrepentimientos, las distracciones y obsesiones nos son tan habituales, que pronto nos distraemos nuevamente. Hoy aprenderemos una herramienta poderosa que nos ayudará a crear un nuevo hábito: el hábito de estar presentes, anclados profundamente dentro de nosotros mismos. Luego podremos empezar a vivir nuestras vidas desde un espacio interior de paz y estabilidad, a actuar y responder a los retos del día con alegría, compasión e intuición, en lugar de perdernos en el “hacer”.

En este curso aprenderemos una herramienta, que yo llamo “faceta”. Para aprenderla, los invito a ver el siguiente video, parte de mi película “¿Por Qué Caminar Si Puedes Volar?”. Cuando hayas terminado de verla, sigue leyendo.

Bien, ahora ya tenemos la primer faceta:

Alabanza al amor por este momento en su perfección.

Vamos a practicar esta faceta ahora, durante 20 minutos. Aquí les explico cómo:

1. Siéntate cómodamente y cierra tus ojos. Permite que cualquier pensamiento que venga a tu mente pase suavemente. No intentes parar tus pensamientos, no trates de entrar en un estado de no-mente. En vez de eso, sólo deja que venga naturalmente lo que tenga de venir.

2. Ahora piensa: Alabanza al amor por este momento en su perfección. Piénsalo sin ningún esfuerzo, como lo harías con cualquier otro pensamiento, sin concentrarte y sin tratar de entender su significado.

3. Al mismo tiempo que piensas la faceta,pon tu atención en el área de tu corazón.

4.Después de pensar la faceta, deja un espacio, haz una pausa. Después de unos momentos, repite la faceta, lleva tu atención al corazón y de nuevo deja un espacio.

5. Continúa de esta forma por veinte minutos. Puedes darle un vistazo a tu reloj para llevar el tiempo.

No pienses la faceta una y otra vez de forma ininterrumpida como lo harías con un mantra, deja siempre un espacio de unos pocos segundos entre cada repetición. Puedes experimentar paz y silencio durante este lapso, pero también es posible que lleguen pensamientos a tu mente. En ocasiones puedes olvidar la faceta, cambiar las palabras o el punto de atención. Si esto sucede, cuando te des cuenta, vuelve a pensarla como se explicó anteriormente. Todo lo que sucede durante la práctica es perfectamente normal y natural. Sólo recuerda: cuando notes que no estás pensando la faceta, elige pensarla nuevamente. Ahora vamos a cerrar los ojos y practicar durante 20 minutos.

CUANDO HAYAS TERMINADO…

Para que puedas beneficiarte del poder completo de estas facetas, es necesario que te comprometas a practicarlas con regularidad. Si nos inscribimos en un gimnasio pero nunca vamos a ejercitarnos, no adelgazaremos. De la misma manera, si no practicamos las facetas, no obtendremos resultados. Lo ideal es que practiques una hora al día con los ojos cerrados. Puedes dividir esta hora en dos bloques de treinta minutos o tres bloques de veinte minutos. Lo más importante es hacerlo. Si algún día no puedes dedicarle una hora, es preferible practicar por un tiempo más breve que no hacerlo. El proceso de practicar las facetas lo denominamos unificación.

Hay dos maneras de unificar: con los ojos abiertos y con los ojos cerrados.
Unificar con los ojos cerrados es la forma más intensa de hacerlo, ya que esto te lleva profundamente dentro de la experiencia del amor-conciencia.
Durante tu quehacer diario puedes pensar esta faceta con los ojos abiertos cuando lo desees, en cualquier situación. Para maximizar los resultados, piénsala cada vez que lo recuerdes: mientras te estás cepillando los dientes, ejercitándote en el gimnasio, viendo televisión o esperando en la fila del banco. Cada vez que usas las facetas, estás trayendo tu atención completamente al momento presente y conectándote con el amor-conciencia. Cuando estás presente en el momento, las proyecciones y miedos que nublan tu ventana de la percepción comienzan a disolverse. Empiezas a ver con ojos nuevos.

Enfoque del día: Reclama la Inocencia de la Infancia

Los niños nos llevan ventaja a los adultos en el área de la felicidad – ellos se acercan a todo como si fuera la primera vez, completamente libres de lo que haya sucedido anteriormente. Ellos ven la magia y la maravilla en todas partes – ¿Te imaginas qué alivio sería volver a ese estado?

Cuando yo era niña, sólo era. Yo no me estaba observando ni midiendo las reacciones de los que me rodeaban, no estaba tratando de manipular, ni seducir o controlar de manera alguna, ser ya era suficiente. No tenía ni idea de lo que significaba hacer el ridículo o ser serio: si estaba feliz, reía y si estaba triste, lloraba. No cuestionaba mis acciones. Sólo era. Yo era el estado de ser, siendo. Acarreando el bagaje acumulado durante la edad adulta, con nuestras opiniones, temores y percepciones distorsionadas, hemos perdido la espontaneidad.

A medida que avanzas en tu vida cotidiana, puedes continuamente limpiar la pizarra de tu mente y ver las cosas como las vería un niño: sin expectativas ni recriminaciones. Trata de ver a cada persona como por primera vez. Cuando un vagabundo viene a pedirte una moneda, dale una sonrisa en lugar de tu refutación habitual – tal vez eso era lo único que realmente quería. Cuando tu suegra tediosa llama por teléfono, no le respondas anticipando sus quejas y reprimendas. Cuando tu jefe te llama a la oficina, no esperes de forma automática que sea para castigarte – ¡tal vez te quiere dar un aumento de sueldo! Siempre estamos en guardia, esperando que algo salga mal. En lugar de eso, adopta la inocencia limpia y espontánea de un niño: ábrete a recibir con alegría.

¡Hasta la próxima!

Programa 6 meses

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