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Lección 3: ¿Cómo amarme a mi mismo?

By 26 octubre, 2015Cursos

En el principio, buscamos respuestas. Moramos en lo ilusorio. Hacemos lo que la sociedad dice que debemos hacer, o por el contrario, nos rebelamos y hacemos lo contrario. Creamos familias y construimos empresas, sin embargo, no importa lo que logramos en el exterior, todavía sentimos que nos falta algo. Para algunos, esta inconformidad se presenta como un grito ensordecedor, para otros, como un malestar subyacente, pero la sensación es la misma: debe haber algo más. El corazón está sediento de algo más grande.

Hoy en día, la vida se mueve a un ritmo cada vez mayor. A medida que va acelerando nuestra capacidad de comunicar y consumir, lo mismo ocurre con la búsqueda colectiva de la humanidad. La avalancha de entretenimiento, publicidad y distracción esta llegando tan rápido y furiosamente que tenemos que soltar las expectativas de encontrar consuelo allí. Tenemos que ir hacia adentro y encontrar lo que realmente estamos buscando: la experiencia del amor-conciencia, la energía ilimitada que nos conecta con la totalidad. Tenemos que empezar a convertirnos en creadores y asumir la responsabilidad total de nuestras vidas en lugar de culpar siempre al exterior. La forma de hacerlo es sanar y volver a nuestra verdadera naturaleza, que es el vacío, vibrando en el amor. La abundancia vibrando en el amor.

En cada momento, tienes el poder de reinventarte. Puedes escoger ser lo que quieres ser. Eso es lo maravilloso de ser humanos: tenemos una elección y podemos cambiar. Podemos cambiar para ser más amor, más libertad, para soltar nuestras limitaciones, para comenzar a vivir en el momento, para empezar nuevos hábitos que no nos causen sufrimiento.

Muchos aspiramos al amor incondicional. Sabemos que es el modo ideal de vivir, y tratamos de imitarlo. Montamos un acto, comportándonos como imaginamos que debería actuar una persona que ama incondicionalmente. Pero ¿cómo podemos amar verdaderamente a otros si no podemos amarnos a nosotros mismos? ¿Cómo podemos abrazar a otros, si somos incapaces de aceptarnos exactamente como somos?

Para ser amor puro, tienes que ser amor puro. No puedes hacer una copia de cómo se supone que debe lucir el amor puro. No puedes duplicar lo que ves haciendo a otro; eso no es más que un truco del intelecto.

Cuando intentamos amar a otros sin amarnos a nosotros mismos, nos abandonamos, colocando la felicidad de las otras personas antes que la nuestra. Transigimos con nuestro propio ser, y esto sólo puede llevarnos al resentimiento; todo lo contrario de lo que aspiramos a ser.

¿Cómo te transformas en un ser incondicionalmente amoroso? Abrazas tu perfección en cada momento. Aceptas que no hay nada malo contigo, que eres perfecto exactamente como eres.

Somos perfectamente humanos, y es lo único que debemos ser.

Cuando nos llegamos a amar incondicionalmente, podemos de verdad amar a todos los demás incondicionalmente. Esto es porque cuando encontramos la perfección dentro de nosotros mismos, a través de la luz del amor incondicional, percibimos la perfección en todo.

Personificar el amor propio

¿Qué es amarse a sí mismo? Significa ser real y aceptar cada aspecto de nosotros mismos. Tenemos una experiencia humana, en un cuerpo humano único. No tenemos una experiencia idealista de santidad. Somos humanos. Nos enojamos, nos sentimos tristes, amamos, somos egoístas, somos generosos. Somos todo. Mentimos, escondemos, hacemos de todo. ¡Somos humanos!

Todos tenemos partes de nosotros mismos que juzgamos. Todos tenemos secretos, cosas que pensamos que hicimos mal y por las cuales nos reprochamos. Todas estas cosas han sido creadas por nuestro propio abandono. Pero debemos abrazarlas si queremos experimentar amor a nosotros mismos.

Esto significa que aceptamos el hecho de que muchas de nuestras acciones están basadas en el miedo y sólo son hábitos, reacciones inconscientes. Quiere decir que comenzamos a ver que no hay nada malo con esas acciones, que son sólo algunos de los vibrantes colores que forman el paisaje de la experiencia humana. Son el trampolín desde el cual la verdad de quien somos puede alzar vuelo.

Acompáñame nuevamente en esta tercer parte de la película Por Qué Caminar si Puedes Volar? donde aprendemos a amarnos a nosotros mismos con la tercera faceta.

Ahora ya tenemos la tercer faceta:

Amor me crea en mi perfección.

Vamos a practicar esta faceta ahora, durante 20 minutos. Aquí les explico cómo:

  1. Siéntate cómodamente y cierra tus ojos. Permite que cualquier pensamiento que venga a tu mente pase suavemente. No intentes parar tus pensamientos, no trates de entrar en un estado de no-mente. En vez de eso, sólo deja que venga naturalmente lo que tenga de venir.
  2. Ahora piensa:Amor me crea en mi perfección.Piénsalo sin ningún esfuerzo, como lo harías con cualquier otro pensamiento, sin concentrarte y sin tratar de entender su significado.
  3. Al mismo tiempo que piensas la faceta, pon tu atención en el área de tu corazón.

4.Después de pensar la faceta, deja un espacio, haz una pausa. Después de unos momentos, repite la faceta, lleva tu atención al corazón y de nuevo deja un espacio.

  1. Continúa de esta forma por veinte minutos. Puedes darle un vistazo a tu reloj para llevar el tiempo.

No pienses la faceta una y otra vez de forma ininterrumpida como lo harías con un mantra, deja siempre un espacio de unos pocos segundos entre cada repetición. Puedes experimentar paz y silencio durante este lapso, pero también es posible que lleguen pensamientos a tu mente. En ocasiones puedes olvidar la faceta, cambiar las palabras o el punto de atención. Si esto sucede, cuando te des cuenta, vuelve a pensarla como se explicó anteriormente. Todo lo que sucede durante la práctica es perfectamente normal y natural. Sólo recuerda: cuando notes que no estás pensando la faceta, elige pensarla nuevamente. Ahora vamos a cerrar los ojos y practicar durante 20 minutos.

CUANDO HAYAS TERMINADO…

Ahora que tienes tres facetas, úsalas la misma cantidad de tiempo cuando medites con los ojos cerrados. Por ejemplo, si vas a meditar por media hora, comienza con la primera faceta por diez minutos, luego dedica diez minutos a la segunda y finaliza con la tercera por diez minutos. Puedes ojear tu reloj para chequear el tiempo.

Cuando uses las facetas con los ojos abiertos, puedes pensar cualquier faceta que te venga a la mente en el momento que sea.

Enfoque del día: Abrazando nuestras Emociones

Las emociones son una parte natural de la vida humana. Si estamos trabajando para lograr una relación sana con nosotros mismos, es esencial que aprendamos a aceptarlas. La mayoría de nosotros aprendemos desde muy temprana edad que ciertas emociones son “malas” o inadecuadas – por ejemplo, tal vez se nos dijo que no lloráramos, o que nunca nos enojáramos.

Al negar estos sentimientos, no nos libramos de ellos. Cuando una emoción se ignora, se estanca dentro de nosotros, aumentando la carga acumulada de los sentimientos reprimidos. Con el tiempo, estas emociones se distorsionan: la ira se convierte en odio o resentimiento, finalmente estallando en ataques de cólera y violencia; la tristeza se convierte en depresión.

A veces, cuando estamos en el camino espiritual, aplicamos los mismos “deberías” y “no deberías” de la infancia a nuestro proceso de crecimiento: tratamos de encasillarnos en una imagen del “buen niño o  niña” – una imagen que no está tan lejos de las expectativas puestas en nosotros por nuestros padres y nuestra sociedad. La búsqueda del amor incondicional se convierte en una forma de comportarse: tratamos de emular las acciones de amor y compasión sin antes convertirnos en esas experiencias. Esto a la larga conduce a más resentimiento y frustración, porque ¿cómo puedes abrazar a otro en su perfección, si aún te ves a ti mismo como imperfecto? ¿Cómo puedes ser compasivo si no te conoces a ti mismo? En nuestro intento por liberarnos de los confines de las limitaciones del pasado, saltamos a una caja nueva y a veces incluso más rígida que la anterior.

Con el fin de experimentar nuestra divinidad, primero tenemos que abrazar nuestra humanidad. Con el fin de amar incondicionalmente, primero debemos descubrir nuestra propia perfección. Abraza tu ira, abraza tu tristeza: no es a través de la negación que te liberarás de ellos, sino a través de la aceptación. Al permitirte sentir la carga acumulada de tus emociones, libera espacio en tu interior. Espacio para ser, espacio para amar, espacio para descubrir lo que realmente eres.

Contemplación

¿Existe una relación particular en tu vida en la que hayas estado reprimiendo tus sentimientos en vez de hablar lo que piensas? Si es así, considera la posibilidad de tener una charla de corazón a corazón con esa persona y hacerle saber lo que te ha estado molestando. Habla desde un lugar de compasión y amor y estate abierto a escuchar lo que tienen que decir en respuesta. Luego, observa cómo te sientes y cómo sientes la relación. Tal vez la relación se volverá más fuerte y amorosa, o si no, sabrás que ya es hora de terminarla. De cualquier manera, es muy probable que sientas una gran sensación de alivio por haber transmitido tus emociones reprimidas.

Desarrolla una relación amorosa contigo mismo. Durante la mayor parte de nuestras vidas, transigimos y nos abandonamos a nosotros mismos para hacer lo que otros quieren – lo que nuestros padres quieren, lo que nuestra pareja quiere, lo que la sociedad quiere – con el fin de ser aceptados y amados. Ahora estamos haciendo una nueva elección, una opción superior para empezar a amarnos a nosotros mismos incondicionalmente y aceptarnos tal como somos.

Escúchate a ti mismo. No te preocupes por lo que espera el exterior de ti. Escucha la voz de tu propio corazón: esto hará que sea más fácil para ti el hablar tu verdad y dejar de lado la necesidad de aprobación externa.

¡Hasta la próxima!

Programa 6 meses

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