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Nuestra calidad de vida (parte II)

By 21 julio, 2015Artículos

Entonces, para profundizar y crecer juntos con mayor efectividad en nuestra calidad de vida, necesitamos aprender a transformarnos a medida que compartimos con los seres que nos rodean.

Generalmente este compartir se transforma en pequeñas batallas. Hay tantas cosas de los otros que no nos gustan que los vamos rechazando, alejando, negando. Pero esto no parará hasta que no nos demos cuenta que somos nosotros lo que tenemos que cambiar internamente.Entonces ¿cómo podemos usar lo que no nos gusta para crecer?

Los más cercanos afectivamente, ya sea tu familia primaria o la que has creado, son tus espejos. En el caso de tu pareja, es una de las cosas mas grandiosas que puedes tener siempre. Y ser dos unidades individuales que toman responsabilidad por amarse cada uno a si mismo, mas el estar empujando al otro en su grandeza, apoyándolo a que sea, como ser humano, la cualidad más elevada de ser, desarrollando su potencial, abrazando la conciencia humana completa, es algo maravilloso.

Una relación grandiosa es aquella en la que cada uno toma responsabilidad por si mismo, donde cada uno empuja al otro a ir más allá de sus limitaciones y a ser, cada vez más, la expresión de su perfección.

Desafortunadamente, a menudo en las relaciones jugamos a ser menos, a sentirnos inseguros y en el rol de “no me dejes”, “ de co-dependencia”, y eso hay que romperlo ya, pues eso no es amor. Esa jugarreta de “sé menos para yo sentirme seguro”, ya no va, jamás nos dará la felicidad ni el amor que queremos alcanzar.

Tienen que ser mutuamente vulnerables, abiertos, escucharse, buscar apoyo, y tienen que abrirse a ver y a recibir. Es entonces que crecerán increíblemente, y eso, es un regalo.

Y para aquellos que no están en pareja, que no están en una situación de intimidad o cercanía, seguro que tienen a muchos a su alrededor, ya sea en la familia, o entre los amigos o compañeros, que les hacen sentir cosas, que les dicen algo y es como si fuera a abrirse una caja de Pandora, porque no saben qué podrá salir de allí. Son a esas personas a las que más tenemos que escuchar, son los que están poniendo la presión en lo que está listo para abrirse, para que lo puedas ver, para que lo sientas, para que muevas la carga emocional y la dejes ir. Ese es un lugar que no te deja simplemente ser, que es como una auto-tortura, o una voz de permanente de auto-sabotaje.

No te esfuerces en analizarlo aún. Vamos a enfocarnos en amar ese lugar, en reconocer y abrazar lo que no conoces, en estar abierto a que eso se transforme frente a tus ojos y te renueve en tu ser. Sin pelear, sin decir no, con un sí invitante de tu intelecto a tu corazón, con los brazos abiertos para abrazar tu grandeza.

Si somos capaces de hacer esto con nosotros mismos, no será nada difícil compartir, contener, apoyar y dar a los demás. Y en una sociedad, en un mundo donde la lista de los que necesitan crece, qué mejor que entrenarnos a ser lo mejor que podamos ser, y ver cómo, al estar vacíos y limpios de los viejo, se abre en nuestro interior el potencial total. Y esto se reflejará a tu alrededor, se verá en tu acción, en tus relaciones, en tu creatividad. Esto afectará positivamente a todo lo que te rodea, desde tu casa, tu familia, tu barrio y tu ciudad.

¿Y qué resulta de muchos provocando esta transformación interior que se dispara y multiplica de tal manera y a tal velocidad? La consecuencia son relaciones amorosas de verdad, corazones sensibles y abiertos que no tienen miedo a que les quiten algo, pues están fluyendo desde la fuente y sólo pueden dar. Y no tardaremos mucho en crear el mundo que soñamos habitar, no tardaremos mucho en ser seres humanos guiados con el corazón y con un intelecto a su servicio, en lugar de agendas limitadas enfocadas en la carencia y en lo irreal.

Pero el primer paso es hacia adentro, hacia tí, con el otro allí donde estás. Cultivando el sentir, con sensibilidad, respondiendo con honestidad y verdad, sin juzgar, siendo real.Vale la invitación para intentarlo, ¿si? Y luego me cuentas.

Publicado en LosAndes.com.ar, enero 2012

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