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Si sueltas el control…

By 4 junio, 2016Artículos

El querer controlar es una tensión y tiene un movimiento hacia lo externo. Sientes algo y puedes ver que eso viene del miedo, entonces enseguida tu mente envía una preocupación que te dice: “tengo que llamarlo a ver si está bien”, “tengo que hacer esto otro, si no, puede pasar aquello”, etc. Es un movimiento hacia lo externo que viene con tensión. Estuviste leyendo noticias o mirándolas y de pronto estás con más tensión, de que le pase algo a quienes quieres.  En realidad, no puedes controlar nada alrededor para evitar que pase alguna cosa.  Y lo más importante es que tu estás sufriendo por esto y el sufrir por los que amamos de alguna manera lo interpretamos como que es más amor, pero no es así;  sufriendo te haces daño y dañas a los otros también. Enseñas a tener miedo en lugar de confianza. Que tal si descubres esa seguridad interior en la cual el amor fluye, el momento es dichoso y puedes compartir paz con todos?

Entonces, si estás en uno de esos ataques de control, ¿qué puedes hacer? Necesitas parar e ir dentro de ti. Exactamente cuando sientes ese movimiento hacia el afuera, entonces te recuerdas: “vuelvo a mi”, “voy adentro”, si practicas las facetas de mi sistema, piensas una faceta en ese momento, si no, el hecho de tener la intención de conectarte, de ir más allá del automático, de por sí, será muy bueno para ti, para tu salud, para tu sentir. Estás eligiendo un cambio.

Y cuando son temas o acciones que se relacionan con nuestros apegos, tenemos que ser mucho más claros aún. Te puedes preguntar, pero ¿por qué hay tanto miedo?
Y generalmente es por algo que ha sucedido en el pasado, porque nuestros miedos no son racionales, se activan en automático y siempre estamos preocupados de que algo pueda pasar, preocupados por el dinero, preocupados por las personas que queremos, preocupados por nuestros trabajos, o por nuestras adicciones, en síntesis, por nuestros apegos.

Entonces, algo práctico para recordar: Cuando veas ese movimiento de querer llamar por teléfono preocupado/a, ¡para ahí!. Siente esa tensión que desde adentro de ti va hacia afuera, no actúes, siente qué emoción hay o simplemente ábrete a sentir qué condicionó eso y entonces, puedes elegir tu acción.  ¿Qué elijo?
Elijo una acción de amor y no de miedo, elijo compartir la naturaleza de la conciencia, elijo mi paz y así la puedo compartir, elijo amarme, así estoy siendo incondicional con el amor y eso es más importante que el hecho de que mi miedo gane y que una vez más, como si el miedo fuera mi dueño, me gobierne y me impulse a hacer lo que siempre hice; lo que tal vez hacían mi madre y mi abuela.

Cuando voy hacia adentro, desenmascaro el lugar que me provoca ir hacia el afuera en temor y comienzo a amar ese lugar, permito que se disuelva en ese amor que crece en mí, pues puedo ver que el miedo no es real ahora, sino algo del pasado que me hace querer controlar, como si fuera a perder algo o se fuera a repetir esa situación.

Por supuesto, que cuando hablo del miedo y el control, no estoy hablando de la madurez y efectividad para la organización. Si eres gerente de una empresa obvio que tienes que organizar a tu personal. Por supuesto que si tienes que organizar tu vida, lo haces, tienes tus obligaciones de adulto.  No estoy hablando de ese tipo de control, no estoy hablando de estar pasivo, sino ver cuando el miedo está apegado allí y entonces usas ese movimiento de preocupación para parar y ver, sentir y cambiar.

Y así vas a ir sacando esa energía, esa carga ligada al pasado que está tiñendo este momento presente y no te permite crear algo nuevo sino que te deja estancado en ese pasado, cuando éste es un momento nuevo: ¡ahora!

Entonces acuérdate, “mi paz es más importante, voy a encontrar ese lugar en mí y lo voy a amar para que todo el miedo grabado ahí se pueda disolver”.  Otra forma más de amarte que puedes usar esta semana, ¿si? Y luego me cuentas.

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